Siempre pensamos que los mejores festivales no son solamente los que tienen buenos lineups, sino los que logran capturar un momento cultural.
Primavera Sound tiene eso.
No se trata solo de música. Se trata de estética, de energía, de comunidad y de esa mezcla de referencias que hacen que salgas queriendo escuchar artistas nuevos, vestirte distinto o simplemente mirar las cosas desde otro lugar.
Y si tenemos que hablar desde mi POV real, hay algo que me emociona especialmente: Gorillaz.

Hay bandas que escuchás por momentos, y otras que se convierten en una especie de soundtrack permanente. Para mí, Gorillaz entra completamente en esa categoría.
Creativamente, también me inspiran muchísimo.
No solo por la música, sino por cómo construyeron un universo visual entero alrededor de la banda. Ese cruce entre arte, diseño, moda, animación y música siempre me pareció brillantísimo.

Me gusta pensar estos festivales también como una especie de observatorio cultural. Mirar qué escucha la gente, cómo se viste, qué referencias aparecen espontáneamente.
Arte, animación, identidad visual, storytelling. Todo conviviendo.
Después están The Strokes, que quizás no son exactamente de mi generación, pero tienen esa capacidad rarísima de sentirse eternamente cool.
Hay bandas que envejecen y otras que simplemente quedan.
Y ellos quedaron.
Algunas canciones que me parecen imposibles:
— Someday
— Last Nite
— Reptilia
— You Only Live Once
— The Adults Are Talking
Todo tiene esa mezcla perfecta entre caos prolijo, cool neoyorquino y nostalgia.

Y después Lily Allen, que honestamente me parece de lo mejor.
Ese tipo de artista con personalidad total, cero filtro y canciones que siguen funcionando perfecto años después.
Fuck You probablemente sea mi favorita.

Y después aparece el line-up completo y inevitablemente me pasa algo: empiezo a pensar en lo que significaban los festivales antes.
Porque hubo una época donde ir a un festival era el plan.
Había algo profundamente aspiracional en esa experiencia.
Hoy siento que cambió algo.
No sé si somos nosotros, si cambió la cultura, si TikTok fragmentó nuestra manera de consumir música o si simplemente los festivales dejaron de ocupar ese lugar casi mítico que tenían.
Y honestamente me da curiosidad abrir esa conversación.
¿Ustedes irían?
¿Les entusiasma este lineup?
¿Extrañan esa época donde los festivales eran EL acontecimiento del año?
¿O sienten que esa obsesión colectiva ya no existe?
Desde The ONA MAG nos interesa casi tanto el lineup como lo que culturalmente pasa alrededor de él.
Porque a veces la mejor conversación no es quién toca.
Es entender por qué ciertas cosas dejaron de sentirse como antes